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Hablemos de Espacio

En tiempos donde parecer es más importante que ser, donde se libran batallas interminables sobre vinilos, cds, controladores, pitch o sync, los DJ y productores brotan por doquier sin importar demasiado su calidad artística. Afortunadamente para varios, la supervivencia del más apto no es una condición excluyente para perdurar en nuestro estilo de vida actual. Seguramente Darwin estaría sorprendido del nivel de evolución que hemos logrado.

Sin embargo todavía parece quedar sitio y oyentes variados para que todos sigan participando y convivan alegremente haciendo lo que quieren. De esto ya se ha hablado bastante y hay crónicas con conclusiones muy interesantes al respecto. De lo que poco se habla y se cuestiona, o eso parece ser al menos en Argentina, es de la organización y el espacio donde nos reunimos a disfrutar la música que nos gusta.

Con el creciente número de artistas y mayor demanda del público, también ha crecido enormemente la cantidad de “empresas productoras” y de eventos. Hoy prácticamente cualquier día de la semana se puede acceder a fiestas donde lo único importante parece ser quien encabeza el line up para cortar tickets, pero que pasa en el lugar donde se realizan? Ese espacio donde vamos a despejarnos, divertirnos, encontrarnos, liberarnos, con toda esa vibra mágica que nos llena de energía enriqueciendo el alma, muchas veces parece quedar en un plano de poca importancia. Sonido defectuoso, baños sucios, personal de inseguridad y sobreprecios insólitos, incluso en las consumiciones que fluyen por cualquier canilla de la ciudad, son algunas de las cosas que pueden encontrarse en nuestros templos musicales. Tal vez uno podría culpar con razón al organizador por intentar llenarse los bolsillos a cualquier precio sin importarle la calidad de lo que ofrece porque “el show debe continuar”, sin embargo cada noche encontramos locaciones llenas, con innumerables promociones de fechas y prometedoras presentaciones.

Aquí es donde queda evidenciado que la música es la causa y la solución de todo. Es aquello que nos mueve y nos lleva a lugares donde muchas veces no estamos cómodos, para sentir eso que solo las melodías pueden generar. Ese ritmo que nos une y nos transporta a sitios increíbles con solo estar allí, en ese lugar escuchando. Esto concluye en que no debemos dejar que la música sea el medio extorsivo por el cual tengamos que tolerar situaciones desagradables o abusivas. No solo se trata de tener al mejor artista sonando delante nuestro, ni tampoco que nos reciban con una alfombra roja, sino sentirnos completamente a gusto adonde decidamos estar para que toda la experiencia sea maravillosa. Es compromiso de todos los que participamos, organizamos, asistimos y escuchamos hacer de nuestro espacio algo agradable donde nos sintamos en sintonía y ponderemos lo importante, nuestra relación con la música.