Yaeltex

Yaeltex, Interfaces expresivas con sello Argentino

Electronic Groove en Español fue invitado al taller de desarrollo y construcción de la marca Yaeltex ubicado en Palermo, Buenos Aires. Estuvimos charlando con Mateo Ferley Yael, uno de los fundadores de esta joven compañía argentina que se dedica a producir controladores midi en bajas series y a medida.

Con una visión muy peculiar sobre el desarrollo y creación de la tecnología junto con su relación con los usuarios, Mateo nos cuenta en una agradable charla sus inicios como emprendedor, el avance de la empresa junto a sus colegas y como desarrolla tecnología de vanguardia en una industria con muy poca tradición en este tipo de productos.

EG: ¿Hola Mateo como estás? Gracias por recibirnos.

Mateo FY: ¡Hola! Muy bien, gracias a ustedes por tenernos en cuenta para esta entrevista.

EG: Para comenzar, cuéntanos ¿que es Yaeltex?

Mateo FY: Bueno, Yaeltex es una pequeña empresa Argentina de desarrollo de herramientas para la expresión humana en entornos digitales, producimos interfaces expresivas. Somos cuatro integrantes oriundos de San Carlos de Bariloche, una ciudad ubicada al sur del país, en la Patagonia.

EG: ¿Quiénes son y que tareas realizan los 4 integrantes?

Mateo FY: Alejo, mi hermano mayor, hizo gran parte de su experiencia y estudios en el área de producción de medios audiovisuales. Se dedica al diseño y conceptualización de nuevos productos, junto con la aplicación de nuestras herramientas en entornos tales como Ableton Live.

Franco es ingeniero electrónico y quien se encarga de una parte clave, que todos nuestros productos funcionen y evolucionen a nivel técnico, tanto en el hardware como en el software.

Teo es antropólogo de formación, es la última incorporación del equipo y se encarga de la parte administrativa y financiera. Esto también se tornó clave desde que nos formalizamos como empresa y empezamos a apostarle todo nuestro tiempo a Yaeltex.

Yo estudié varios años de ingeniería acústica en UNTREF, y me voy formando de manera autodidacta en diseño industrial, comunicación y educación. Aquí me dedico a la comunicación y diseño.

Entre todos también compartimos interés por la educación, el movimiento hacker/maker y el arte. Sabemos que para hacer crecer lo que hacemos tenemos que seguir evolucionando y aprendiendo, así que actualmente nos seguimos capacitando en todo lo que podemos.

Aquí dentro la dinámica de trabajo es muy participativa, todos formamos parte de las decisiones. Tenemos roles definidos y sabemos cuál es la voz más experimentada en cada área, pero también solemos presentar los problemas, decisiones y demás entre todos. Esto se da también porque estamos aprendiendo mucho ya que es nuestra primera experiencia emprendiendo, lo cual también es una motivación y lo estamos tomando muy en serio. Queremos y creemos que esto va a llegar lejos.

EG: ¿Cómo, cuándo y por qué nace Yaeltex?

Mateo FY: Nace aquí en la ciudad de Buenos Aires cerca del 2010. Nuestro primer prototipo de controlador fue ‘La Sensible’. Un controlador extraño e inusual que partió de un kit de sensores que teníamos. En vez de contar con los controles clásicos que uno tiene para interactuar con el video o el audio, ‘La Sensible’ al estar basada en sensores permite a la persona que lo está manejando interactuar de una manera mucho más física y excepcional. Así como en un controlador básico el usuario tiene pads, botones o potenciómetros. La misma tiene sensores de luz, cámara, micrófono, un sensor de distancia para el cuerpo y de presión, otros sensores de flexibilidad, un joystick y adentro tiene giroscopios y acelerómetros.

EG: Con esto que cuentas veo que no es casualidad que la maquina está colgada.

Mateo FY: Exacto no es casualidad. Uno puede empujarla, tirarla, moverla e interactuar con los distintos elementos. Estos movimientos “orgánicos”, que son parte de nuestra vida sensorial típica, se traducen en este objeto de control midi, lo cual puede terminar controlando música, audio, luces, motores, etc. Fue una creación fruto de lo que teníamos al alcance, y en el momento que lo hicimos fue lanzarnos al agua sin saber nada del diseño o electrónica. Lo hicimos de manera muy intuitiva y de algún modo nos dio la pauta de que podíamos crear una herramienta basándonos en nuestros caprichos, y de que el mundo tecnológico había llegado a un punto en el cual nosotros podíamos crear algo sin haber estudiado 20 años ingeniería o la necesidad de ser expertos en el desarrollo tecnológico, al menos para empezar.

EG: ¿Como fue evolucionando todo esto para llegar a lo que hacen hoy?

Mateo FY: Gran parte de lo que hacemos hoy sigue con esta premisa, la de dar las condiciones para potenciar lo que nos pasó a nosotros. Siendo nerds, y me refiero a nerd en cuanto a investigar, mandarte a hacer las cosas y darte cuenta que buscando información podés hacer las cosas por que la data está ahí, hoy lo que queremos llevar adelante con el “design it yourself” es que la gente haga su controlador. Buscamos dar las condiciones para que un artista, que no es un experto en tecnología, igual pueda tener una herramienta hecha a medida. Vemos que ahí hay un condimento interesante para potenciar la expresión de las personas.

En relación a nuestros comienzos con La Sensible, hoy mantenemos en nuestro ADN la parte experimental. De alguna manera no nos gusta encasillar a Yaeltex y lo que hacemos en algo que ya existe o repetir lo que ya hay, sino proponer nuevos juegos de la expresión humana en los entornos digitales.

EG: ¿Como llegaron a establecerse como emprendimiento una vez que se iniciaron con ‘La Sensible’?

Mateo FY: La Sensible sirvió como puntapié, nos dio hambre de saber más, porque entendimos que en este aparato usamos lo que teníamos, pero que también lo que había allí adentro lo podíamos entender y hacerlo a nuestra medida. La Sensible fue armada con cosas de ferretería, la electrónica ya estaba resuelta.

Después de varios años de funcionar como un laboratorio de arte y tecnología, a principios de 2015 se terminó de armar el grupo y de definirnos como una empresa de desarrollo tecnológico. Hasta ese momento vendíamos piezas artísticas, interactivas y también servicios

Además del desarrollo de La Sensible y otros controladores, también estábamos experimentando con otras cosas a la vez, como el Kinect o la Wii. Estos juguetitos que iban saliendo en el momento, que permitían experimentar nuevas maneras de expresión en entornos digitales, las agarrábamos, las entendíamos y las tratábamos de incorporar en lo que ofrecíamos. Durante esos años por un lado no estábamos dedicados íntegramente la fabricación de controladores MIDI, sino que era nuestro terreno de experimentación y donde también ofrecíamos servicios para ser un apoyo técnico, como un interlocutor entre lo técnico y los artistas. Tal vez un artista se imaginaba algo para controlar su set de alguna manera, integrando OSC, MIDI, distintos lenguajes. Nosotros entendíamos por un lado la parte artística y la parte técnica, entonces se lo bajábamos a una plataforma que permita vincular los dos mundos, siendo traductores entre lo artístico y lo técnico, en donde muchas veces hay un abismo que se debe a un problema de lenguaje o educación. Durante varios años nos dedicamos a ser ese interlocutor entre esos mundos y también es lo que intentamos seguir haciendo ahora.

Entre 2011-2012 hicimos una serie de controladores llamada Metrópolis, profundizando cada vez más en lo que queríamos ser. En un principio partimos de un kit, entendimos las partes que tenía y en este siguiente paso quisimos abarcar lo que son los gabinetes, el armado del producto, su diseño y la parte electrónica. Allí Franco comienza a colaborar con nosotros, fuimos ganando experiencia y aprendiendo mucho, teniendo más control de lo que estábamos haciendo. Nos gusta ser fieles en cuanto a nuestro diseño y la usabilidad de las cosas, entonces el no tener control de lo que haces muchas veces no te permite hacer lo que estás buscando, por eso cada vez quisimos abarcar más.

La serie Metrópolis, es una serie de 5 controladores de los cuales terminamos 2. En esta etapa comenzamos a trabajar con un carpintero-luthier, también de Bariloche, Tomás Pertile. Es un obsesivo como nosotros, trabaja muy bien y con su conocimiento de técnicas y materiales fue quien también nos asesoró en cómo lograr un producto lindo, robusto y que cumpla con las características que estábamos buscando.

EG: ¿Qué cosas fueron descubriendo y entendiendo para definir y afianzar el concepto de Yaeltex?

Mateo FY: Cuando nos propusimos hacer esta serie de controladores, vimos que la mayoría del hardware midi que encontrábamos estaba yendo en dirección hacia ser pequeños, livianos, reducidos, y por ser prioritariamente baratos eran un poco descartables. Entonces en nuestros primeros diseños ya mostrábamos nuestro gusto por hacer herramientas cómodas, que tengan espacio para trabajar y ciertas cosas que en la industria tienden a desaparecer, que muchas veces suelen venderse como una cuestión de transporte y practicidad, cosa que no es tan así. Creemos que esas “ventajas” ocultan cosas que tienen que ver con una industria obsolescente, en la cual se hacen las cosas que les conviene más a la marca que al usuario final.

Tenemos mucha gente que llega frustrada porque se le rompieron otros controladores de marcas conocidas y en nuestro país nada es barato, entonces somos consumidores bastante racionales que nos gusta poder confiar en lo que estamos comprando. Quizás en otros mercados comprar algo nuevo es mucho más frecuente porque es más accesible. La serie Metrópolis marca la línea de cuál es nuestro concepto de producto.

EG: ¿Que caracteriza a esos dos aparatos de la serie Metrópolis?

Mateo FY: En esa primera época nuestra marca era algo más familiar y junto con Alejo nombramos a los primeros diseños con lugares importantes para nuestra familia, lo cual es algo que nos gusta ya que son cosas menos impersonales. Nos gusta poder plasmar quienes somos en nuestros productos. En la serie Metrópolis tenemos a Belfast, que es un monstruo con 64 botones de arcade. Es una especie de mixer pensado para un entorno de Ableton Live, en donde uno podría tener dos decks para disparar clips en diferentes capas complementado con un control central de efectos y un crossfader.

Todos nuestros productos funcionan apenas son conectados y eso fue algo en lo que empezamos a meternos, ya que en los entornos actuales cada uno tiene su propio lenguaje para el mapeo y nosotros encontramos en el script de Ableton Live la posibilidad de incorporarlo a nuestros productos para conectarnos y que funcionen, sin la necesidad de perder la personalización total del mapeo.

Luego tenemos a Milán, que es un doble secuenciador circular, inspirado en instrumentos analógicos como el Buchla. Hoy en día las interfaces circulares suelen ser más ineficientes a la hora de producir en cantidad y se opta por una interfaz linear. Milán de alguna manera es nuestra estrellita de diseño, la que llama más la atención. En este producto demostramos que queríamos tener el espacio para controles desplegados sin tener que acceder a sub menús, trayendo cierta filosofía del mundo analógico a entornos digitales.

EG: ¿Cómo continuó la evolución hacia otros productos?

Mateo FY: En Metrópolis el cerebrito que usábamos para los controladores no lo hacíamos nosotros, sino que nos dedicábamos a hacer todo el hardware, pero como queríamos tener más control de todo nuestro sistema, empezamos a hacer controladores basados en Arduino. Cuando Franco se incorporó de manera permanente pudimos empezar a desarrollar nuestra plataforma electrónica para creación de controladores y ahí nace Kilomux, ya casi llegando a 2015.

Kilomux es un complemento para Arduino que es el cerebro que hoy usamos en todo nuestro sistema de fabricación. La placa es open source y está pensada para poder hacer controladores de manera fácil y sumando cosas interesantes como el midi, no solo USB para la computadora, sino que también podés controlar un sintetizador u otro aparato que “hable” midi clásico.

EG: ¿Como incorporaron toda esta tecnología a los talleres de fabricación de controladores?

Mateo FY: Kilomux nace de la mano de nuestros talleres TC Midi (por “taller de controladores MIDI”). En 2015 hicimos el primero, un poco para compartir nuestro camino hasta ese momento y también porque veníamos buscando generar un entorno o plataforma en la cual se puedan crear infinitos controladores basados en algo que ya existe sin la necesidad de empezar de cero todas las veces. Los talleres son abiertos a personas que no tienen ningún tipo de experiencia en electrónica, programación o nada de eso. La idea es que primero que nada puedan pensar cómo quieren que sea su controlador, que eso es una actividad muy interesante porque tenes que pensar como trabajas y como sería un hardware adaptado a vos y no al revés. Estamos acostumbrados a que uno debe adaptarse al diseño que hay y a trabajar como propone la máquina, entonces acá se da vuelta la ecuación y para algunos esta experiencia abruma, pero para la mayoría les sirve para potenciar su manera de trabajo.

Con el Kilomux como producto empezamos a ofrecer el taller, pero ya estábamos pensando en lo que venía después, que es lo que vos conectas al Kilomux para armar tu controlador, nuestro entorno modular. Cuando se sumaron los módulos también se suma un nuevo alcance de Yaeltex, ya que cuando alguien compraba el Kilomux uno debía hacer toda la parte electrónica para conectarlo, era un producto más para nerds.

EG: ¿Era como una especie de Apple One?

Mateo FY: Exactamente, pero el objetivo fue siempre reducir esa brecha. Hoy todos usamos herramientas digitales, pero pocos las entendemos, entonces traer esta posibilidad de diseñar también ayuda a educar a las personas en cuanto a su relación con la tecnología.

Después de los primeros cursos en 2015 ya abrimos nuestra tienda online, empezamos a vender productos y a seguir el camino de acercar estos productos cada vez más a personas sin conocimiento técnico.

EG: ¿Qué pasó cuando se dieron cuenta de que eran una empresa? ¿Fue un proceso lineal o hubo un momento decisivo?

Mateo FY: Fue una decisión consciente que tomamos. Primero vimos la oportunidad de ser independientes y de dedicarnos a hacer lo que nos gusta. Nos dimos cuenta que nuestros intereses particulares confluían en un proyecto común en el cual podíamos apostar. No fue una cosa de que no nos dimos cuenta de que un día éramos una empresa, sino que decidimos profesionalizarnos y tomarnos en serio lo que estábamos haciendo.

Los talleres generaron mucho interés y vimos que había gran aceptación por parte de la gente. Observamos que nuestra primera inquietud con la que arrancamos era la misma que tenían muchos otros y que existía una demanda que está creciendo todo el tiempo y que está cambiando la manera de cómo la gente produce su música o arte en entornos digitales.

Hoy podés hacer música de primer nivel sin la necesidad de tener un estudio de millones de dólares, lo cual abrió mucho el juego. Nosotros queremos aportar a ese mercado y que la gente pueda hacerlo más en armonía con las máquinas. Esto tiene que ver con algo que es importantísimo para nosotros y que es un poco difícil de expresar, que es poder ser cada vez más transparente con lo que uno quiere decir. Quizás cuando escribe una letra es algo sencillo porque uno elige las palabras, pero en los entornos digitales estamos rodeados de un montón de decisiones de otros y esto no tiene por qué ser así. Entonces lo que aportamos nosotros desde el hardware es que uno pueda llegar más transparentemente a lo quiere expresar.

EG: ¿Cómo tomaron la decisión de hacer hardware?

Mateo FY: Siempre vimos que en cuanto al software hay cosas increíbles y propuestas interesantes, pero entendimos que la parte del hardware se estaba quedando corta. Materializar las cosas y meterse en la parte física es más caro que hacer software y es algo en lo que no todos se quieren meter, por lo que las grandes marcas que dominan no están centradas en la customización de los productos. Esto es algo que define nuestras líneas de producto, ya que contamos con una línea de serie hecha y diseñada por nosotros como el Miniblock en el cual buscamos una interfaz más amigable que permita dejar un poco el teclado y el mouse para hacer música, video o iluminación. Nuestra otra línea de productos es la que uno puede diseñar, el controlador custom.

Hoy estamos trabajando de manera constante con proyectos de gente con la que diseñamos un controlador, lo fabricamos a su medida y se lo damos funcionando. Esa no es la única manera de tener un controlador custom ya que también hay gente que es más curiosa y que quiere hacer sus propias cosas, entonces nosotros le facilitamos la parte nuestra que le venga bien para que pueda hacer lo que necesite.

EG: ¿Qué trabas encontraron a la hora de materializar sus proyectos en una industria argentina no tan desarrollada en este aspecto?

Mateo FY: Ninguna – jaja-. Hablando en serio, la traba principal fue la de estar en un mercado y con un tipo de producto inexplorado, entonces uno tiene que inventar. La traba de inventar está en la imaginación y después en como poder plasmar las ideas locas en algo real y robusto. A nivel regional, como Argentina no es un país productor de tecnología, salvo en software, y la nuestra al ser una actividad específica tuvimos problemas para encontrar proveedores. La industria de nuestro país está más enfocada a desarrollos grandes como el agro o la metalúrgica pesada, por lo que tuvimos que armar nuestro propio camino, donde nos encontramos con que los costos de producción son más altos, entonces uno se encuentra que a la hora de generar valor no debe perderse de foco el tema económico. Por eso también nosotros nos centramos en no hacer producciones masivas sino en hacer un producto bien resuelto, de calidad, en pocas cantidades o tal vez únicas.

En nuestro camino conocimos una comunidad de creadores, no somos los únicos aquí, hay quienes producen instrumentos analógicos, sintetizadores, controladores percusivos y demás. Muchos se convirtieron en amigos y hay un buen espíritu de colaboración entre todos, entonces el hecho de estar en un país en el cual este tipo de desarrollos no es tan común nos permite conocer gente con la cual los problemas muchas veces no se resuelven de a uno sino de manera colectiva y eso genera un empuje muy bueno, valorable y con muy buenos vínculos.

EG: ¿Que significa tener un emprendimiento de este tipo en Argentina?

Mateo FY: Nosotros mismos nos lo preguntamos a veces – jeje -. Requiere de cierta osadía porque no está todo servido, no están los caminos que ya hicieron otros, sino que tenes que ir aprendiendo un montón de cosas solo, lo cual siendo una empresa muy chica a veces es complicado. Afortunadamente como comentaba anteriormente, el hecho de contar con una comunidad de colegas aporta un incentivo importante y también contamos con un feedback increíble por parte de nuestros clientes y de quienes siguen nuestro trabajo, lo cual nos da mucha motivación para seguir metiéndole.

Ver este tipo de cosas hechas en nuestro país es inusual y la gente realmente lo valora mucho, por lo que nosotros tratamos de ser cercanos al cliente y no ser una empresa inalcanzable con un contestador automático. Invitamos a la gente a nuestro taller para que nos conozca, porque nosotros finalmente somos 4 chabones de acá haciendo tecnología en serio, pero no dejamos de disfrutar de las cosas a las cuales también aportamos, como la movida que tiene Buenos Aires de música electrónica, música experimental, gente que prueba con nuevos medios, ciclos, festivales, realmente la oferta que tenemos es sumamente inspiradora y nos da la posibilidad de conocer mucha gente.

EG: ¿Como les fue con el prejuicio de que el producto importado de marca reconocida es mejor que uno de producción nacional?

Mateo FY: Para nosotros nunca fue un problema con nuestros clientes. Desde el momento que ven lo que tenemos no hay mejor evidencia que nuestro producto. Está mucho más claro que en cualquier comunicación que podamos hacer, a nosotros no nos gusta vender a partir de ofrecer una solución utópica, como quizás las grandes marcas suelen comunicar en sus publicidades. En ese sentido nosotros también somos muy críticos y queremos ser honestos, que la gente vea lo que hacemos y que pueda juzgar por sí misma la calidad de nuestros productos. Sinceramente creemos que da buenos resultados porque no vendemos humo, acá lo tenes, míralo, y eso la gente lo valora generando relaciones más sanas. Se puede tener una empresa y ser honesto, ofrecer realmente lo que tenes, obligándonos todo el tiempo a ser mejor en lo que hacemos.

EG: ¿Quiénes son los que compran productos Yaeltex?

Mateo FY: Tenemos de todo un poco. A veces cuesta un poco hacer entender que nuestros controladores funcionan igual que cualquier otro fabricado en USA o China, de marcas como AKAI, Novation, etc. Muchas veces la gente no desconfía de la calidad, sino que piensan que se tratan de productos muy avanzados, pero por suerte cada vez tenemos más clientes que en vez de comprarse un producto de las grandes marcas optan por uno de los nuestros. Entienden que nosotros le ofrecemos un producto que está al mismo nivel en cuanto a prestaciones y en facilidad de uso por qué todo es plug & play.

Tenemos muchos usuarios experimentados, que ya tienen un camino y que nuestros productos les ofrecen algo nuevo, que es la posibilidad de tener algo hecho a medida. Ellos saben qué pedir cuando se acercan, vienen con la idea super clara, te dicen “yo laburo asi” y nosotros le decimos “buenísimo, ¡toma!”, lo diseñamos juntos, lo hacemos y lo tienen funcionando.

También tenemos usuarios que están incursionando y metiéndose en el mundo de la producción musical y el video, que buscan una herramienta para trabajar. Muchos eligen apoyar la industria nacional y también valoran el hecho de que cualquier problema que tengan saben dónde encontrarnos y nos tocan la puerta, lo cual está buenísimo eso de compartir momentos con nuestros clientes y la realidad detrás de lo que somos.

En relación a esto ahora estamos lanzando un ciclo de encuentros que se llama Yaeltex abierto’, en el cual abrimos la puerta a un grupo pequeño de personas que tienen dudas, que quieren probar las cosas antes de comprar o que quieren sentarse a diseñar su controlador. Entonces la gente viene, nos tomamos una birra y trabajamos sobre las dudas que puedan tener y realmente ellos están hablando con el productor de lo que se van a llevar, esa también es una razón por la que nos eligen.

EG: ¿Cómo es el desarrollo de un producto cuando alguien quiere diseñarlo?

Mateo FY: Trabajamos mucho en hacer que quien se acerca no se sienta abrumado. Generalmente cuando tienen que elegir cosas y muchas de ellas son nuevas quizás te da un poco de miedo y no estás seguro de nada, entonces la idea es tener un ida y vuelta para pensar bien el diseño del controlador que quiere el cliente antes de materializarlo. Solemos partir de preguntas c0mo “¿para que lo quieres? ¿es algo para tocar en vivo? ¿necesitas algo más performático y sin mucho menú? ¿funciones por control? ¿lo queres para el estudio o como complemento para otro aparato que tengas? ¿Lo quieres para Ableton Live, Traktor, ProTools?. También preguntamos sobre qué controles quieren, que tamaños, etc. Luego de esto se puede trabajar en el layout de como se ve el controlador y como la información visual puede ayudar a trabajar más rápido o agregarle un factor estético especial.

Quienes eligen un controlador customizado tienen algo único en el mundo, entonces eso da ciertas libertades que nosotros tratamos de que la gente lo aproveche para que tengan una herramienta que hable también de ellos estéticamente. La parte de gabinetería y robustez es algo que ya lo ofrecemos resuelto, que son el tipo de cosas que el cliente no tiene que ponerse a pensar. En cuanto a la programación también la hacemos y entregamos el producto para que lo conecte y funcione. De todas maneras, todos los productos son hackeables para que quien quiera pueda meterle mano en la programación o también reconfigurar el controlador.

EG: ¿Los elementos que incorporan para los controles son estandar?

Mateo FY: Si, nuestro sistema modular va sumando componentes nuevos todo el tiempo, con grupos de componentes para dar más posibilidades de diseño. Tenemos una curaduría de componentes y elegimos aquellos que van en línea con nuestra filosofía de hacer algo robusto y que no sea obsoleto al poco tiempo. Priorizamos la calidad de los componentes, usamos potenciómetros y faders metálicos con cobertor de polvo, también tenemos botones de arcade marca Sanwa que son los más prestigiosos y “lindos” al presionar. Nos gusta que las cosas se sientan bien no solo en cuanto robustez sino también al tacto. En cuanto a materiales y técnicas de fabricación tenemos un sistema probado y evolucionado, que avanza todo el tiempo. Nuestro sistema va creciendo constantemente.

En cuanto al controlador custom tratamos de aprovechar las opciones que ya tenemos, pero si alguien tiene una necesidad que queda afuera de nuestro sistema estamos abiertos a embarcarnos en nuevos proyectos y el cliente sabe que está fuera de lo que ya tenemos hecho, por ende tal vez lleve más tiempo de trabajo, con un presupuesto independiente como los trabajos especiales que hacemos.

EG: ¿Cuáles son las proyecciones para Yaeltex?

Mateo FY: Estamos creciendo con los productos que ofrecemos y las formas de interactuar, estamos sumando nuevos módulos y componentes, como pueden ser pads sensitivos o encoders. También vamos a sumar nuevos tamaños de controladores y nuevos productos de nuestra línea en serie.

Pronto vuelven los talleres de controladores MIDI, que aportan un factor más didáctico o educativo a la experiencia de crear tu propio controlador y es algo que la gente nos pide mucho. Tenemos varias novedades bomba que no te puedo contar ahora porque queremos sorprender. El año que viene se vienen cosas grandes.

Por suerte estamos creciendo como empresa y llegando a más gente, lo cual nos llevó a estar incubados en el programa IncuBA Tec que ofrece el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, lo que nos permite capacitarnos y aprovechar el entorno para profesionalizarnos y expandirnos como empresa. Nuestro objetivo es poder comercializar en toda la región en el corto plazo y a mediano plazo poder llegar al mercado internacional.

EG: Mateo gracias por este contacto, felicitaciones por sus productos y esperamos que sigan creciendo.

Mateo FY: Muchas gracias a ustedes por apreciar nuestro trabajo y felicidades también a ustedes por el trabajo que hacen.

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